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RAMÓN LUQUE: MI BLOG

DESOBEDIENCIA ACADÉMICA

3 Septiembre 2011, 15:18pm

Publicado por Ramón Luque

Profesores788492724345.JPGEl sociólogo de la Universidad de Salamanca, Fernando Gil Villa ha publicado Profesores indignados. Manifiesto de desobediencia académica (Maia, 2011). Es un panfleto en la acepción más positiva del término. O quizás un libelo que afea las absurdas políticas educativas de las últimas décadas en España, cuyo último episodio lo ha protagonizado Esperanza Aguirre en la Comunidad de Madrid. En un tono irónico pero sensible, contundente pero muy razonado, Gil Villa anima a los profesores a luchar de forma realista contra un estado de cosas que fomenta el actual sistema educativo, plegado a la burocracia, siempre con la necesidad de "rellenar casillas" para conseguir cosas razonables y entregado a una brutal tecnocracia, según la cual, basta la existencia de un nuevo ordenador o una conexión a Internet para mejorar la docencia. Destaca también la obsesión evaluadora, la medición imposible de una supuesta "eficacia" y la paulatina erosión de la relación humana entre profesor y alumno. Yo como profesor universitario he sufrido y sufro ese estado de cosas, con la sacralización de los "campus virtuales", con el tratamiento al alumno "como si de un cliente se tratara" siguiendo la lógica capitalista habitual, con la existencia de un laberinto kafkiano para conseguir becas o alguna ayuda económica... Nos obligan a los profesores universitarios a rellenar papeles constantemente y restar valioso tiempo a lo que nos compete de verdad (aparte de la docencia): investigar y escribir. Gil Villa nos anima a los profesores en un divertido (y serio) decálogo a cosas como declararte insolvente en burocracia kafkiana, no ir a ninguna reunión que no sea estrictamente necesaria, no abusar de Internet, trabajar en casa en vez de en el despacho o en la biblioteca, ser flexible pero no populista con los alumnos... En definitiva, Profesores Indignados ofrece pequeñas soluciones a un estado de cosas que no parece que vaya a sufrir ninguna revolución. Yo creo que el resto de los indignados "no profesores" debiera hacer igual. Inventar tácticas, argucias varias para contaminarse lo menos posible de este mundo áspero, obsesionado por la prima de riesgo, el miedo a los mercados, la competitividad y demás estupideces. Yo creo además, que filosóficamente hablando, nada de eso es real. En cualquier caso, el miedo no es la solución.

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