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RAMÓN LUQUE: MI BLOG

EL REFUGIO DE TONY JUDT

7 Abril 2011, 09:32am

Publicado por Ramón Luque

libro judtEl historiador británico Tony Judt murió en Agosto del año pasado después de una larguísima y cruel enfermedad degenerativa. Antes de ello consiguió escribir su último libro The Memory Chalet  (traducido al español como El refugio de la memoria), una autobiografía atípica, llena de recuerdos fragmentados e intensos así como de opiniones y valoraciones sobre distintos aspectos de nuestro mundo: la identidad, las revoluciones, el sexo, la universidad, las ciudades y por supuesto, Europa y su pasado reciente, materia en la que Judt era un experto. Lo único que había leído hasta el momento de Judt fueron algunos de sus artículos de los últimos años, en los que destacaba como el sensato y brillante analista que es. Para mí, Judt formaba una pareja de investigadores sociales, políticos y periodistas imbatibles junto al también británico Timothy Garton Ash. Ambos provienen del medio académico, pero fueron lo suficientemente inteligentes y brillantes para permanecer conectados a la calle, a los medios de comunicación y en definitiva a los retos reales de nuestra sociedad. De Judt se destaca su libro Postguerra y ultimamente, su ensayo Algo va mal. Pero El refugio de la memoria es su libro más personal (quizás el único). Judt pasó sus últimos meses de vida postrado en una cama, finalmente sin poder mover un músculo, ni un brazo, ni un dedo, por culpa de un devastador trastorno neuromotor. Para hacernos una idea: si le picaba alguna parte del cuerpo, un cuidador se encargaba de rascarle. Estaba completamente impedido físicamente y sus noches, especialmente, eran terribles. Sin embargo, me llama la atención (aunque no me sorpende en alguien como él) la falta de dramatismo y en cambio, la aceptación optimista de su estado que demuestra Judt. Todo gracias a su enorme y potente fuerza mental. Judt, en esos meses de enfermedad antes de su muerte, vivía donde quería gracias a su mente. Se concentraba en sí mismo y en sus recuerdos y sensaciones del pasado: el "refugio" que consistía, sobre todo, en un hotelito suizo donde en su infancia pasó tiempos de vacaciones con su familia. No sólo Suiza. En su libro, Judt habla de su Londres natal de posguerra, del Cambridge y París de finales de los sesenta, de la Nueva York de los ochenta y noventa, espacios donde ejerció como profesor e investigador. Habla Judt de su visión tranquila y cosmopolita de la vida, de sus orígenes judíos, de sus experiencias tempranas relacionadas con el sionismo que luego abandonó...y de la Universidad. Como yo mismo soy profesor universitario (aunque no es ésta una ocupación que me defina realmente) quisiera, para terminar, incluir dos citas reveladoras de Judt sobre el mundo académico. La primera es la siguiente:

 

Las Universidades son elitistas: les concierne seleccionar a la promoción más capaz de una generación y educarla en esa capacidad...Una sociedad dividida por la riqueza y por la herencia no puede corregir esa injusticia camuflándola en las instituciones educativas-negando diferencias de capacidad o limitando posibilidades selectivas-mientras en nombre del libre mercado favorece una diferencia entre ricos y pobres que  aumenta de manera constante. Eso es mera jerga e hipocresía.

 

 

Es decir, seamos exigentes con nuestros alumnos, especialmente con los mejores de entre ellos. Y discriminemos porque, efectivamente, los habrá mejores y peores. Nos jugamos el porvenir de nuestra sociedad en ello.

 

 La otra cita que quiero resaltar es otra crítica necesaria, en esta caso, no sobre la docencia sino sobre la escritura y la investigación:

 

La "profesionalización" de la escritura académica-y el afectado afán de los humanistas por salvaguardar la "teoría" y la "metodología"-favorecen el oscurantismo.

 

Exacto: los académicos nos esforzamos tanto en ser tan teóricos, metodológicos, estrictos y serios, que muchas veces se nos olvida escribir con claridad. En realidad se nos olvida escribir bien.

 

Gracias a Tony Judt, hombre necesario. Hasta siempre.

 

 

 

 

 

 

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