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RAMÓN LUQUE: MI BLOG

SAVATER Y EL ETERNO RETORNO

13 Enero 2012, 16:35pm

Publicado por Ramón Luque

Savater--.jpgFernando Savater, seguidor de Nietzsche, le da la razón al filósofo cuando eternamente vuelve. ¿O soy yo el que vuelve a Savater? Cuando digo que yo vuelvo quiero decir que rescato de mi biblioteca libros de otros años firmados por el escritor vasco, especialmente su Ética para Amador, Ética como amor propio y Despierta y lee. Y cuando digo que el que vuelve es Savater me refiero a que se repite en sus temas y en sus inquietudes. También se repite en las argumentaciones y las anécdotas que narra. Pero quiero decir que esto es bueno. Bueno y lógico porque, teniendo en cuenta la fertilidad literaria de este hombre (ha publicado casi un centenar de libros), estaría bueno que no se repitiera un poco y que eternamente no volviera a los lugares de siempre, esto es: su infancia, San Sebastián, Cioran, Borges, la literatura de aventuras, la ética, la filosofía, las carreras de caballos...Savater, que es un escritor magnífico tiene su principal virtud en una doble y contradictoria característica: de un lado, su falta de pretensiones, su humildad, sus ganas de sencillamente pasárselo bien. Del otro, su ambición vital, su lucha por lo ético, su independencia y su gran altura intelectual. Es a la vez un gran tipo y un talento hiperdesarrollado, algo que no consiguen muchos. El otro día robé de la biblioteca de mi hermano su Mira por dónde, su autobiografía (razonada) y volví a disfrutar de ese Savater vitalista, irreverente, cercano e inteligente. Ahí lo cuenta casi todo: sus temas favoritos ya citados, aparte de sus continuas luchas cívicas (estancia en la cárcel durante el franquismo y movidas varias en la Transición y en los ochenta, desembocando en su papel en el conflicto vasco como fundador de la plataforma Basta Ya). Savater es un tipo que no ha dejado de meterse en líos, que polemiza, que incordia, que no teme resultar impertinente (en realidad no conozco a nadie más pertinente que él). Y lo maravilloso es que todo eso siempre lo ha hecho con una dosis grandísima de pasión y de sensatez. Y además es divertido. Nunca llegará al panteón de los grandes filósofos (ni falta que le hace) y yo creo que tampoco llegará a la gloria literaria (pese a su grandísimo talento y sus merecidos premios), pero ¿Y lo bien que se lo ha pasado? ¿Y lo bien que se lo pasa? ¿Y lo bien que nos lo hace pasar a sus lectores? Él escribe mucho sobre la alegría. Y leerle, efectivamente, nos procura mucha. Que siga su eterno retorno.

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