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RAMÓN LUQUE: MI BLOG

TERRITORIO HOUELLEBECQ

17 Octubre 2011, 11:04am

Publicado por Ramón Luque

JKoons0464Acabo de leer El mapa y el territorio , de Michel Houellebecq, Premio Goncourt del año pasado en Francia. Hacía muchos años que no leía a este autor, entendiendo que, con sus dos novela más importantes, Ampliación del campo de batalla y Las partículas elementales había tenido bastante. Y es que Houellebecq tiene mucho talento y su lectura se disfruta, pero su mundo literario, como se sabe, es especialmente deprimente: una visión nihilista de la vida y de la sociedad, personajes ultrasolitarios que ni sienten ni padecen, anestesiados y resignados a una infelicidad tranquila en el mejor de los casos. Por eso no suelo frecuentarlo mucho. Sin embargo he vuelto a hacerlo leyendo su última novela, sobre todo interesado por su visión del arte (yo estoy especialmente atento a estos asuntos por culpa de un libro bastante particular que estoy preparando actualmente sobre artistas en Berlín).

Como no podía ser menos, la visión de Houellebecq  sobre esto es tan despiadada como acertada, a la hora de señalar la excesiva comercialización, las cifras exageradamente astronómicas que se pagan por obras de arte cuando menos "caprichosas", las polémicas creaciones de Jeff Koons o Damien Hirst y todo el mundo banal y de apariencias que gira alrededor de creadores como éstos. El protagonista de El mapa y el territorio es Jed Martin, artista con honestas ambiciones y con talento, aunque caracterizado por ese estado desanimado e indiferente que ofrecen muchos de los personajes del autor francés. Fotógrafo, pintor y videoartista, Martin está marcado por el suicidio de su madre y por la relación fría pero cordial que mantiene con su padre. Su primera novia es una prostituta, luego conocerá a una ejecutiva rusa, a un galerista y también a un escritor de éxito llamado...Michel Houellebecq. Sí, el autor se mete en su propia novela como personaje y es retratado como un misántropo, un excéntrico y un solitario, precisamente la imagen que, en la realidad transmite Houellebecq de sí mismo. Cuando llevamos más de la mitad de la novela, aparece una inesperada trama policiaca. Se encadenan una serie de acontecimientos que forman un conjunto bastante desequilibrado y desestructurado. Pero Houellebecq escribe tan bien que el resultado final es extraordinario. Creo realmente que para entender esta época que nos ha tocado vivir nos vendrían muy bien las novelas de este autor, genial destripador de nuestras miserias y analista de una sociedad fría, deshumanizada o quizás simplemente idiota. Aunque uno, particularmente, desee versiones algo más esperanzadoras y optimistas.

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